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Te mentiría si dijera que no.

Escribeme algo con los pulgares, voy a tejerte los cabellos entre hora y hora, paso a paso. Me gustan tus manos entre las mías. Tu risa que me entra por las pupilas,tus ojos bajo mi lengua. Dejame contagiarte en mi pensamiento, vamos a bebernos con la mirada nitratos y fotografías en movimiento, te voy a mirar un poema, para ver si así te hago hablar. Eres el hilo de ideas, que me da vueltas, te quiero querer, solo un poco, vamos a sumergirnos en el vuelo de las tortugas, en los colores de las sombras, que el vacio no me asombra y el silencio no me deslumbra. No es nada, una metáfora que quíza habla de ti.... preguntale a los libros que viven detrás del armario. Todos los derechos a Andrea Quiroga.

Sombras, Siluetas, Silencio, Sutil, Sonido, Siempre.

Eres las horas que pesan en mi espalda, el silencio que tritura mi cuello, el que hay despues de todo, la sombra que persigo tras la ventana, que sigo hasta el umbral de luz. Misterio detras tuyo, detras de la luz que se clava en tu sonrisa, frente a tu mirada, con ese horizonte perdido que me ocultas, en el que te pierdo la pista, en el que me aviento a buscarte, como esa música de fondo que se pierde en el bullicio, siempre despues de todo, siempre detrás de todo,te vislumbro como una sombra, esa silueta indefinida en mis fotografías, como la huella dactilar del negativo, siempre capturada, siempre en mi positivo, huella que dejas. El azabache de tu cabello, la distancia de tus ojos, siempre definitivos, tu risa que se enreda en mis venas, el tiempo que me asfixia, mis ojos de papel, tu sonrisa de cartón. Andrea Quiroga

Susurros como somnifero...

Te levantas a una hora desconocida del día, cercana a la noche , las ventanas entreabiertas hacen que el resplandor del sol atardeciendo te empapen los hombros con sus rayos, que el viento descubre con la brisa golpeando tu cortina y sobresaltado,oyes una voz que susurra tu nombre, que te conduce a un lugar desconocido, lleno de duda,con las sienes empapadas de sudor, tocas tu pecho desnudo, la sorpresa corre por tus venas, acelera tu pulso, sigues desconcertado, como si la mitad de tu alma hubiera caído en el profundo sueño, ves la hora, te vistes y te calzas, aun sin entrar en razón. Buscas tus llaves y tu billetera, sales corriendo, tomas un bus, con rumbo conocido, buscas con la mirada algún rostro, cualquiera, uno que te haga sentir acompañado, buscas desde las ventanas del bus en las paredes que tu mirada atraviesa, atmosferas del tiempo, ya pasado, para ti desconocido, algo que te sea revelado entre las capas de pintura levantada, las plantas que crecen en lugares difíciles y en...