Hay mucho que no entiendo, no entiendo la mitad de lo que me quieres decir, quizás ni una cuarta parte. A veces palabras, jamás intensiones. Mucho de tu lenguaje indecible, inentendible. Las palabras y las intenciones siempre colgando bajo tu lengua. Se van juntando todas como una presa retiene el agua guardas tus palabras, hasta que son tantas, tantas que no saben dónde estar ni a dónde ir, entonces salen como borbotones y te ahogas en ellas y nos ahogas en ellas. Entonces intento nadar lejos de ti, doy brazadas hasta que siento cómo el músculo se me desgarra. Es ahi cuando volteó a verte y das patadas y te ahogas, das patadas y te ahogas. Nunca se acaba la sensación de Inés-tabilidad. Cada día es un loop interminable, inagotable, todos los días te ahogas un poquito más y no hay salvavidas que te salve. Ni tú mismo te puedes salvar. Hay días en los que la marea es baja, hasta que sube y ya nadie la puede parar. Nadie sabe. Y no sé, de repente se me ocurre que ya todos...
Un juego de la casualidad y del azar me trajeron hasta aquí; hace tiempo que miro de lejos los blogs, empeñado en el sopor de otras redes sociales...
ResponderEliminarMe llevo un regusto interesante en la boca después de leer un poco de lo tuyo, seguramente volveré
Saludos!
Augusto más de un año después descubro tu comentario, gracias por leerme, ojalá lo sigas haciendo los comentarios siempre son bienvenidos.
EliminarSaludos!