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Sin conocimiento de causa

Tengo mi libreta abierta de par en par, la cabeza y la punta del bolígrado golpetean contra la hoja ansiosamente, comienzo a escribir, a garabatear en la parte superior de la hoja y no encuentro las palabras precisas, en realidad no encuentro, no conozco ninguna palabra suficiente para describir eso que quiero decir. Siento impotencia de la última vez que me dijiste "no dejes de escribirme" y sin embargo dejé de hacerlo. Y tú, tú sin saberlo regresaste para confirmar que esa sería la última vez, incluso sin saberlo tú. Qué terminaría con palabras indecibles en la punta de la lengua, todas ellas respecto a tí. Y el lenguaje es errante, insuficiente, inexacto, indecible, vano y otra pila más de adjetivos que soy incapaz de nombrar ahora para lo que realmente quiero decir. Y es qué ¿Cómo explicarlo? Mi única pretensión, era follarte. Sólo quería tu cuerpo y no a tí. Quería compartir mis fluidos, no mis ideas. Quería compartir mi sexo con el tuyo, no compartir mi tiemp...

Ajuste de cuentas.

Veo el calendario, el tiempo sigue su curso natural, cómo es, cómo debe de ser. Tengo cuatro estaciones al año, doce meses, sesenta minutos y sesenta segundos. Medios internacionales, agendas gubernamentales, sistemas operativos y el reloj de pared en mi sala confirman esta información. Sin embargo, por cuenta propia tengo cuatro estaciones al día, horas de cuarenta minutos y del resto he de aceptar que he perdido la cuenta. Cada día empieza con una estación y termina con otra. Ese tiempo es mío y de nadie más, es lo único que me pertenece. Ese tiempo que ocupo en ignorarte con el pensamiento y de extrañarte con negación. Para recordarme que me eres ajena porque así lo has querido. Y cómo con el tiempo no hay marcha atrás, esta separación es irreversible; También es irrelevante y frívola porque así lo quiero. Me he ido con nada y con todo lo que me diste. Tampoco sé con que te quedas pero no estoy interesada en un ajuste de cuentas. Espero que un día de estos o de aquellos te vu...

Exposición de motivos.

No soy capaz de quererte, en este absurdo extrañarte me di cuenta. No soy capaz de callar en este absurdo extrañarte jamás escondí lo que soy. No soy capaz de no desearte en este absurdo extrañarte ansío tu silenciosa compañía No soy capaz de saber en este absurdo extrañarte No sé porqué aún te recuerdo En este absurdo extrañarte Te extraño Te deseo En este absurdo extrañarte No niego No escondo En este absurdo extrañarte Te escribo y logro alejarte. Andrea con Q

La geografía del deseo.

De pronto sin esperarlo, procurando constantemente evitando con toda intensión me da por extrañarte. Y te extraño, sin más ni menos. Te extraño con todo lo que soy Te extraño tanto como mi temperamento lo permite. En silencio y con anhelo. Te extraño tanto con todo el miedo de encontrarme contigo. Te extraño desde la lejanía Desde la provincia. Desde los libros que reeleías compulsiva y continuamente. Desde esta perifería en la ciudad de mis ideas.  Te extraño y te deseo. Te deseo en silencio, también en compañía  de respiraciones prolongadas. Te deseo cómo la lluvia Y también cómo al desierto. Así cómo deseo un oasis ese, que está entre tus piernas. Deseo tus cordilleras y cada uno de tus puntos cardinales. Polo a polo Codo a codo. Deseo desde deseo Desde la tierra de fuego hasta la Isla del Dr. Moreau. Andrea con Q  

Bienvenida

Los días transcurren entre la tierra y el agua, entre la mortalidad y la monotonía, transcurrimos en idas y venidas. Vivimos en un estado de tránsito nada se detiene y entre despedidas también hay llegadas. Llegadas que esperan y que no llegadas que se gestan Esperas que llegan Gestos que no se esperan Esperas que concluyen tránsitos que se apresuran ciclos que se cumplen.

Coincidir.

Eres pensamiento e intriga constante, me cuesta horas de sueño poder ponerte en el papel, no hay posibilidad de sueño en la incertidumbre que cierne tu pensamiento, con la necesidad de saberte, de saberme y de sabernos. No reconocerte cómo pronombre, sino cómo mujer, como tú y cómo yo. A sabiendas de que el tiempo se nos acaba y no alcanza lo que resta y lo que resta no avanza. Para que tu realidad y la mía se junten cómo nuestra piel aquel día, para seguir compartiendo cafés, tés y copas vacías en los días que coincido contigo, cómo la lluvia con el asfalto, el asfalto con nuestros zapatos. Que tu compañía sea alegría, para que ría, ría y ría. Tiempo es lo que no hay, contra la ganas tan desgraciadas de verte. Y digo desgraciadas, porque no me abandonan, me pisan los talones como la sombra del medio día. Tan desgraciadas cómo para envidiar a los ciegos. Tal vez habría que obsequiarnos una brújula y un reloj, por si hubiera ti...

Apuntes/ El estado natural de las cosas.

Parece que el tiempo te arrastra, cómo una ola. Las olas y la marea cumplen ciclos al igual que el tiempo, por ejemplo puedes estar en la orilla mojándote los pies, la marea va viene siete u ocho veces arrastrando con suavidad la arena sobre la que estás parado, sin embargo la siguiente ola será más fuerte, así sucesivamente. La marea y sus olas son muy similares al tiempo, transcurre sin pormenores cuando te das cuenta lo muerto no son las horas sino los meses o los años, es cómo estar atascado en un embotellamiento y te cuestionas si hubiera sido más pertinente tomar una ruta alterna y puedes cuestionarte, repetirte y preguntarte sí había una opción mejor, pero para esas alturas del camino, probablemente no importa y es igual de valioso que todas esas monedas y billetes descontinuados que tu abuelo guarda en una lata de galletas cómo si fuese un centenario de los que había cuándo Porfirío Díaz era gobernante o las canicas que solías guardar en los rincones de la casa en tu infanci...